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IU denuncia la “consolidación de la discriminación y la desigualdad” en el mercado laboral que lleva a que “el aumento del paro tenga rostro de mujer”

El Área Federal de la Mujer de IU plantea una batería de medidas prioritarias tras realizar un pormenorizado análisis de los datos oficiales de paro registrado el pasado mes de noviembre por los servicios públicos de empleo en lo que afecta a las trabajadoras
Izquierda Unida, a través de su Área Federal de la Mujer, ha realizado un pormenorizado análisis de los datos oficiales de paro registrado el pasado mes de noviembre hechos públicos recientemente por los servicios públicos de empleo en lo que afecta a las trabajadoras en este país y a la cada vez más negativa evolución del mercado laboral para ellas. “El aumento del paro tiene rostro de mujer”, concluyen, ya que en noviembre “por cada nuevo parado hubo más de 24 paradas, es decir, de cada 100 personas que se incorporaron a las listas del paro, 96 fueron mujeres”. En términos cuantitativos de los 3.474.281 parados registrados, 1.465.663 son desempleados y 2.008.618, o lo que es lo mismo el 57,81% son mujeres.

Desde el Área Federal de la Mujer de IU recuerdan que “la explicación oficial achaca estas cifras a los sectores en el que la mayoría trabajamos, sobre todo al de servicios”, lo que pone de manifiesto que “las discriminaciones y desigualdades en el mercado laboral se consolidan en la mal llamada ‘recuperación económica’, vitoreada por el Gobierno del PP y la patronal. Esto tiene una repercusión directa sobre  la vida de las mujeres en términos de mayor desigualdad y pobreza”.
Analizan que este “incremento de la brecha de género en el mercado laboral, con un mayor número de mujeres en paro y con peores empleos -temporales, precarios y con salarios más bajos-, evidencia que las políticas de recortes y austeridad se ceban sobre nosotras”.
“Perdemos derechos  laborales a pasos agigantados -apuntan- y se reduce nuestro espacio social y vital, consolidándose el patriarcado en todas las esferas de nuestra vida, recluyéndonos  nuevamente al espacio de lo doméstico, a la responsabilidad de los cuidados y dejándonos  como alternativa laboral la economía sumergida. Todo ello nos sitúa a las puertas del umbral de la pobreza y en una posición subsidiaria en el mercado laboral”.
Para refrendar estas ideas aportan una batería de datos importantes:
  •     El 43,27% de las desempleadas registradas en los servicios públicos de empleo no recibe ninguna prestación económica y, de las que sí la perciben, solo una de cada tres es contributiva (382.764).
  •     El 37,3% de las pensiones de jubilación son percibidas por mujeres y, de estas 2,1 millones de jubiladas, dos de cada tres reciben una cuantía inferior a 650 euros mensuales.
  •     El 84,58% de las excedencias  por cuidado de familiar las solicitan mujeres, llegando hasta el 93,33% en el caso de que la atención recaiga sobre el cuidado de hijos.
  •     El 53,3% de las mujeres al frente de una familia monoparental se encuentran en situación de desempleada o trabaja en la economía sumergida.
“La precariedad es inaceptable -destacan desde el Área Federal de la Mujer de IU-, con condiciones de contratación y de trabajo propias del esclavismo. En el Estado español tenemos importantes luchas que lo ponen de manifiesto, como las de las ‘kellies’, las dependientas, tele-operadoras o cajeras. Todas ellas han sacado a la luz situaciones que en poco parecen reguladas por un normativa laboral de un ‘país avanzado’”.
Los datos, tanto españoles como europeos, revelan que la segregación ocupacional por género constituye el factor que mejor explica la diferencia de ingresos entre mujeres y hombres. “Se da hasta un 16,3% menos de salario bruto por hora trabajada, ello a pesar de que los distintos Estados europeos se postulen como integrantes del continente con mayor respeto social y laboral hacia hombres y mujeres”, advierten.
Para las responsables del Área Federal de la Mujer, “la brecha salarial de genero refleja la realidad de unas sociedades endémicamente machistas, donde la tasa de desempleo de las mujeres es estructuralmente más elevada que las de los hombres”.
Denuncian también que España “es el segundo país de Europa en el que se registra las horquilla más amplia de diferencia de desempleo entre mujeres y hombres”, lo que lleva también a que la brecha salarial “repercuta drásticamente en las cuantías de las pensiones de jubilación. Todo ello nos introduce en una espiral de precariedad, desigualdad y feminización de la pobreza”.
Para Izquierda Unida, “urge poner en macha medidas para paliar esta desigualdad estructural en el ámbito laboral, pero también en el social y en el de sus derechos fundamentales”. Por ello, desde el Área Federal de la Mujer se plantean cuestiones como:
  • acabar con la brecha salarial para que la máxima ‘A igual trabajo, igual salario’ sea una realidad
  • es imprescindible incorporar en el cómputo del PIB el trabajo reproductivo, realizado mayoritariamente por mujeres, y que supondría un 25% de su cómputo total
  • el Gobierno debe ratificar el Convenio 189 de la OIT de 2011 de reconocimiento del trabajo de las empleadas de hogar y la consiguiente equiparación del régimen de empleadas de hogar al régimen general
  • deben desarrollarse medidas para que acabar con la precarización de los sectores más feminizados
  • poner en marcha de forma urgente una Renta y Recursos Básicos Garantizados, para asegurar una vida digna para todas y todos
  • derogar una reforma laboral que precariza aún más la vida de las mujeres